No les pasa a muchas personas en su vida: el día más importante en su carrera deportiva será la noticia del día para otros. Mañana, mientras el mundo mira hacia Londres, en Tucumán todos estarán pendientes de un nombre: Emmanuel Lucenti. El yudoca debutará en la categoría hasta 81 kilos ante Fetra Ratsimiziva, de Madagascar. "Emma" se convertirá en doble atleta olímpico y su objetivo será volver con el diploma olímpico, tal como en Atenas 2004 lo logró otro yudoca tucumano, Eduardo Costa.
Como suele suceder en un Juego Olímpico, deportes que habitualmente no centran la atención, la capturan, aunque efímeramente durante un par de días. El yudo es uno de ellos, pero no por eso menos importante. De hecho, la Unesco consideró que es un deporte ideal para iniciar la educación física del cuerpo humano.
Cuando Emmanuel combata mañana, habrá detalles a tener en cuenta, siempre comparando el físico de sus rivales con el de él: la altura, el largo de brazos y piernas, la habilidad para agarrar el judogi (indumentaria). También, no hay que entusiasmarse demasiado si Lucenti saca del tatami (área de combate) al rival, como tampoco vale preocuparse mucho si a "Emma" lo arrastran por el suelo porque una hábil maniobra desde el piso podría cambiar todo. Mientras eso puede pasar, todo estará supeditado a la decisión de los jueces. Ni uno, ni dos, sino tres (árbitro más dos jueces en esquinas enfrentadas) que miran atentamente.
Antes de emprender viaje hacia tierras londinenses, Lucenti era consciente de que varios ojos ya estaban sobre él. "Mis rivales me conocen más que yo a ellos", dijo en su última visita a LA GACETA.
"Está muy bien estudiado, los entrenadores lo conocen porque es peligroso", decía Carlos Lezana, amigo y colaborador de Lucenti, en referencia a que en un buen día el medallista de bronce en los últimos Panamericanos puede derrotar al mejor del mundo.
La clave para que Lucenti llegue al diploma tan ansiado no estará sólo en "ese" yudoca a vencer, sino en varios, porque en los Juegos Olímpicos, están los mejores. "Para lo que tengo que estar preparado, es para voltearlos a todos el mismo día", analizó en la previa Lucenti. Ojalá, mañana sea "ese" día…